¡Dependencia Política del Dinero!

Por Daygorod Fabián Sánchez
El Autor es Educador y Comunicador Social 

El quehacer político cuesta mucho dinero, lo cual se constituye en una verdad que todos debemos reconocer. Partiendo de esa tesis es que muchos intentan hacer el sincretismo entre ideología y uso del dinero en política, pero las estructuraciones económicas y la cada vez mayor dependencia de los recursos para formular candidaturas hace que la parte intelectual no sean tan necesaria en la agenda de los partidos.

Se necesita dinero para gastos publicitarios, transporte de los votantes, persuasión a los contrarios e indecisos, reuniones, impresión de materiales propagandísticos, en fin todo lo que ayude a obtener la victoria el día D.  

Esa dependencia ha llevado al ejercicio político a un patíbulo simbólico, donde ha muerto el debate de las ideas y vive el poder económico de los candidatos y los grupos que lo sustentan. Este peligroso sepelio lleva a los votantes a no saber cuál es la mejor opción o quien tiene la mejor propuesta. El sufragio se limita a elegir a los que exhiban mayor cantidad de recursos.

Cuando elegimos bajo este marco de circunstancias los grupos de presión económica, son los que en verdad están colocándonos las opciones, que los benefician a ellos y perjudican al electorado. De ahí que estribe un diste entre las propuestas de campaña y las acciones ejecutadas luego de llegar a una posición, que otorgó el pueblo mediante el voto directo.

Se ha constituido en un tremedal el tema de la financiación de las campañas. Cabe decir que en países como Colombia, México y Estados Unidos existe un marco legal que regula el dinero y la forma de este llegar a los partidos y los candidatos. Pero en nuestra frágil institucionalidad haría falta más que un marco legal: se necesitaría voluntad de ejecución.  

….Efectos del Dinero en la Política

¿Qué pasa cuando se necesita obtener recursos para la política y no existe una regulación en ese sentido? Los candidatos lo buscan o aceptan de donde sea.

Cuando esto ocurre los grupos económicos, nacionales y extranjeros, realizan el financiamiento de campañas electorales de legisladores, para que estos influyan en decisiones que sólo los beneficie a ellos y no al elector. Hacen uso del lobby para que los funcionarios que tiene poder de decisión les asignen obras o viabilicen estrategias que les haga recuperar lo invertido.  

Las alzadas sociales no han tenido efecto en contra de favoritismos gubernamentales a grandes empresarios de la vida nacional y extranjera.

Cuando se llega a este punto los donativos a los partidos rayan en el descaro y se convierten en sobornos, desde los niveles más pequeños hasta el nivel presidencial, con la única finalidad de obtener las concesiones de recuperación de lo invertido en ese candidato/a que servía a sus intereses.