"ENTRE DIOSES, LÍDERES Y PROFETAS": OPORTUNISMO POLÍTICO A LA MÁXIMA EXPRESIÓN.

Por.- Adam Miguel Almonte 
Según establecen algunas definiciones,  la política constituye una rama de las ciencias sociales que se ocupa de la actividad, en virtud de la cual una sociedad libre, compuesta por personas libres, resuelve los problemas que le plantea su convivencia colectiva y bla, bla, bla...  ¿Muy bonito verdad? Lamentablemente resulta ser que en nuestro país las cosas pudieran ser un "poquito diferentes", veamos.

En República Dominicana, según estudios internacionales los niveles de educación se han mantenido por debajo del promedio internacional, básicamente no puede existir libertad con tal debilidad. Algunos políticos han señalado la falta de conceptualización, la carencia de cultura y algunas que otras debilidades de conocimientos del pueblo dominicano, y aunque nos cueste admitirlo,  al parecer  tienen toda la razón, porque en cada contienda electoral esta triste verdad es confirmada, realidad  que los políticos al transcurrir de la historia han sabido aprovechar muy bien a su favor.

Una muestra de nuestra  flaqueza intelectual pudiera ser el hábito común de confundir autoridades públicas con líderes sociales, otro ejemplo de ello es la elección de candidatos que carecen de propuestas tangibles, en medio de un panorama político caracterizado por escándalos de corrupción, demagogia, clientelismo y otras tantas cosas más. 

Dada la idiosincracia dominicana, nuestros políticos llegan al punto de ser considerados profetas y hasta dioses, estos  dioses y profetas mortales se venden como la solución de todos nuestros males, asumen el protagonismo de luchas sociales que en pocas ocasiones llegan a feliz término. En este punto me surge una simple interrogante que deberíamos hacernos todos, ¿realmente persiguen ellos el bien común? 

Otro influyente factor  es la precaria situación económica, debido esto al reducido mercado laboral, lo cual empuja a un sector de la ciudadanía a una práctica denominada "fanatismo político" por no llamarles de otro modo, esta persona la cual busca congraciarse con la figura política de poder o líder máximo a cambio de un empleo u otro beneficio, por lo general debe estar dispuesta a celebrar desgraciados chistes, endiosar e incluso soportar en ocasiones maltratos y humillaciones, pero sobre todo defender ante todas las cosas a quienes "ellos consideran líder."

Decía el mismísimo Joaquín Balaguer; ¿Donde están esos políticos en trance de brujos o demagogos que con una varita mágica pretenden erradicar todos nuestros males? Y es que señores,  nuestros políticos no son "importados de Marte  u otro planeta", dicen por ahí que al parecer son todos cortados con la misma tijera, sin importar que sean blancos, morados, rojos o incluso "verdes o amarillos", como dice aquella pegajosa canción "te conozco bacalao aunque venga disfraza'o."

Aunque pueda resultar contradictorio para algunos, aquel famoso poema llamado "Desiderata de Max Ehrmann" dice lo siguiente; "el mundo esta lleno de engaños, más  no dejes que esto te vuelva ciego para la virtud que existe, hay muchas personas que se esfuerzan por alcanzar nobles ideales." Por ello es preciso reconocer que existen grandes potenciales de la política, pero cargan con una cruz muy pesada; la honestidad, sensatez, capacidad y carencias de recursos económicos, son para ellos una gran limitante en una sociedad que como dice el aquel refrán "se saca tripa para meterse paja." 

Existe un profundo deseo de cambio en el pueblo dominicano, pero este solo se logrará el día que como Dinamarca el país calificado como el menos corrupto del mundo, logremos general conciencia  a través de una cultura intelectual que cumpla con las leyes y que pueda rescatar los valores en el hogar y la familia. Solo así podrá emerger un verdadero liderazgo en base a ideologías, propuestas concretas y sostenibles, nobleza y realidad social, así dejaremos de lado aquellos "dioses, líderes y profetas" oportunistas de la política dominicana, que se aprovechan día a día de las desventuranzas de un pueblo sano y humilde que solo espera poder disfrutar de una vida digna.