Héctor Rodríguez Pimentel critica dispersión sector agua; explica rol INDRHI en desagüe Tavera en 2007

SANTO DOMINGO, República Dominicana.- La falta de una autoridad coordinadora del sector agua y la indefinición de los roles de las distintas instituciones estatales en esa área, ha sido responsable de muchas situaciones difíciles y pudieran continuar en el futuro de no resolverse ese entuerto con la aprobación del proyecto de ley de aguas que cursa desde hace años en el Congreso Nacional.
Así lo plantea el ingeniero Héctor Rodríguez Pimentel en su libro “El agua: eje del desarrollo sostenible”, en uno de cuyos capítulos explica el desagüe de hace algunos años de la presa de Tavera, el cual provocó la muerte de varias personas y daños materiales en Santiago y la Línea Noroeste.
Rodríguez Pimentel, quien para entonces era director del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INDRHI), detalla el intrincado trance para el manejo de la presa en el momento en que la zona norte era azotada por la tormenta Olga, un fenómeno tropical surgido fuera de época de la temporada ciclónica.
“En esa ocasión la función que le pertenecía al comité interinstitucional de manejo de presas en emergencia fue unilateralmente usurpada por el departamento de generación hidroeléctrica de la Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE), y los resultados ya se conocen”, señala en la obra que será puesta en circulación este miércoles a las 6:00 de la tarde en la Librería Cuesta.
Agrega que el afán de hegemonía llegó a tal extremo en esa ocasión que los técnicos del INDRHI, miembros claves de la Comisión creada para el manejo de las presas, fueron impedidos de entrar a las oficinas donde estaban instalados y se manejaban los equipos hidrológicos de medición del nivel y otros parámetros de las presas y embalses.
“Esto impidió”, sostiene Rodríguez Pimentel, “quela operación del complejo Tavera-Bao, que era el que presentaba la emergencia mayor en ese momento, se hiciera de manera colectiva por la Comisión, y en esas condiciones se produjo la decisión de desfogarlo, sin la participación de los técnicos del INDRHI y de las demás instituciones que la integran, que son, además el Comité de Operaciones de Emergencia (COE), la Defensa Civil, la Oficina Nacional de Meteorología, entre otras”.
Explica que los criterios técnicos para tomar la decisión de abrir las compuertas pudieron ser o no cuestionables en cuanto a la inminencia del posible desborde de las aguas sobre el muro de contención de tierra del complejo.
“Pero lo que sí es más que cuestionable fue la manera unilateral como se tomó la decisión, y los resultados conllevaron daños humanosy materiales que pudieron, a lo mejor, evitarse o reducir su alcance”, indica.
Revela que el criterio reinante entre los ejecutivos y técnicos del INDRHI era que la presa tenía que someterse a un desagüe gradual con vertidos crecientes desde horas tempranas del día anterior, para evitar la precipitación y la acción abrupta que se produjo.
“Se ha puesto en entredicho el retardo de los técnicos de EGEHID en descargar la presa, al retener las aguas en su lecho hasta el último momento, cuando pudieron haber descargado el embalse de manera gradual desde el día anterior, como aconsejaron los técnicos del INDRHI”, recuerda Rodríguez Pimentel.
Y recalca: “La posible justificación para retener esa carga de agua hasta la última hora se descubrió después, y es que los técnicos y ejecutivos de ese departamento recibían pagos de honorarios y bonos por la cantidad de kilovatios/horas generada por las turbinas instaladas en la presa, es decir, mientras más agua permanecía en la presa para ser turbinada, mayor era el pago recibido por ellos, y desde esa óptica, y en su lógica de beneficios, se entiende la razón de esperar hasta el último momento para abrir intempestivamente las compuertas”.
Afirma que ese comportamiento, de interés particular de una institución en los beneficios de una presa o embalse, explica claramente lo pernicioso que resulta ser que esos complejos hídricos múltiples sean manejados por entidades beneficiarias directas.
Rodríguez Pimentel recuerda que el fragor de la campaña electoral previo a las elecciones de mayo del 2008, no ofreció el marco apropiado para que el tema se dilucidara desde el punto de vista técnico, por lo que el mismo se politizó y los candidatos de la oposición quisieron sacar provecho de los daños ocasionados por el desagüe de la presa.
De su lado el gobierno, presidido por el doctor Leonel Fernández, quien era candidato a la reelección, circunscribió sus acciones a la reparación de los daños causados por el fenómeno.
Rodríguez Pimentel acudió ayer al despacho del presidente del Senado Reinaldo Pared Pérez para entregarle su libro y para abogar por la aprobación del proyecto de ley de aguas que sometió en el 2008 durante su gestión en el INDRHI.