Teoría de la Transición del Poder.

Por Daygorod Fabián Sánchez

Me llamó mucho la atención el discernimiento de esta teoría en función de los términos de hegemonía. Muchas veces confundimos supremacía con imperio, a pesar de que son acuñados estos conceptos en forma muy similar. Según A.F.K. Organskin en 1958 expresa que el poder es difícil de transferir puesto que debe existir una jerarquía entre los estados que hace posible mantener el orden de los mismos. 

Dicha jerarquía se distribuye en materiales, capacidad política, económica y militar, esencialmente en los grupos de poder. Cuando esto es inestable hay muchas posibilidades de guerra. Un ejemplo reciente es la perdida de hegemonía de Estados Unidos Frente a Rusia, acrecentando así la peripecia de un enfrentamiento bélico. Para que el poder pueda ser trajinado es necesario que el hegemónico proyecte reglas, defina su legitimidad y materialice los recursos a usar y sus ventajas.

De igual forma el Estado usa su hegemonía para crear las estructuras políticas, esto es un error, ya que se tiende a ligar lo político con lo gubernativo. Los poderes medianos, de carácter regional que son muy similares a los estados dominantes, no tienen la capacidad de cambiar el funcionamiento del sistema, según  Organskin. Lo más importante de un Estado o Nación hegemónico, según la teoría de Organskin, es que se auspicien valores ideológicos, históricos, religiosos, territoriales y culturales.   

Para que el sistema se mantenga estable, de acuerdo a la teoría de Organskin, es imprescindible que haya un estado dominante.  Pero que ese estado procure alianzas donde se signifique satisfacer las necesidades de los originales y los aliados. De no satisfacerse las necesidades de estos el sistema corre peligro pues la anarquía puede hacerse presente y transferirse el poder a un tercero que no es parte del sistema o status quo.