Escuelas del Siglo XIX, Profesores del Siglo XX y Estudiantes del Siglo XXI.

Por Daygorod Fabián Sánchez
El Autor es Docente y Comunicador Social

Lucio Anneo Séneca expresa que la calidad educativa es un término muy usado en todo tiempo, aunque no se entienda la dimensión de estas palabras. Básicamente la calidad educativa es eficacia, eficiencia y control del contexto educativo, siempre apegado a los cambios sociales que enmarcan la labor y los criterios de aprendizajes. Cito este gran filósofo hispanorromano en virtud de su concepción hacia cual debe ser el fin de la educación: encaminar a los hombres hacia la virtud, comunicándoles el conocimiento de la naturaleza del mundo y de su propio lugar para hacerlos capaces de guiar sus vidas de acuerdo con la voluntad divina y de las normas éticas de la sociedad. 

Visto así no tenemos que ser ni filósofos ni eruditos de la educación para ver que no es en ese camino que va la educación dominicana. El reciente informe “PISA” demuestra por dónde anda la Revolución Educativa, puesto que quedamos en el último lugar en casi todos los renglones evaluados. A partir de estas ideas me gustaría traer a este escrito algunas deficiencias que hacen y seguirán haciendo que República Dominicana ocupe sin mucho esfuerzo los últimos lugares. Bueno, en primer lugar la cantidad de alumnos por aula. En todos los sistemas de calidad un docente tiene como máximo de 20 a 25 alumnos por aula, en República Dominicana los profesores promedian de 35 a 40 discípulos por aula.       

En estas aulas, en los sistemas de calidad, se cuenta con equipos modernos: computadoras, internet, tabletas, laptops, bocinas, en fin todo lo que ayude a que el aprendizaje de los estudiantes sea significativo y útil para sus vidas. En cambio en República Dominicana, aunque el MINERD usando propaganda publicitaria quiera presentar algo distinto, son pocas las escuelas que cuenta con estas condiciones – antes mencionadas – para que exista educación de calidad. Y algo aún peor muchos docentes no tienen estos equipos a mano y los que si no los usan. Con relación a la preparación docente hay una dualidad  de culpa: a) las universidades han engañado a los estudiantes universitarios pues la preparación que le han brindado no es la que se necesita en estos tiempos y b) nosotros los dominicanos, en especial los docentes, no tenemos amor por la lectura.  

Hay una frase de un destacado Periodista y Productor de Programas de Montecristi “Samuel Jiménez Suero” que dice: QUIEN NO LEE DEBE CREER LO QUE OTRO DIGA. Y es verdad, no leemos, de hecho en el centro educativo donde laboro casi siempre estoy examinando  escritos en mi tableta y eso me ha costado el dicho de que me pondré loco.  En ese tenor también se encuentra la bendita política; hasta que el MINERD no saque la política de sus filas no habrá calidad, por ejemplo recientemente se nombró o designó a un gran número de técnicos docentes, violando la Constitución y la ley General de Educación 66-97, unilateralmente, cuando legalmente lo que se establece es el concurso de oposición.  

Con relación al pago de salarios es cierto que los docentes dominicanos están mejor pagados, pero sería bueno preguntarle a los Diputados y Senadores si ellos sobrevivirían con un salario de 42,011 pesos es que el salario real de un docente de Jornada Escolar Extendida. En los sistemas de calidad un docente ganas más dinero y tiene mejores facilidades que cualquier legislador, eso aquí no se da ni se dará.