Desfogue de presa pone “de rodillas” al banano noroestano

Montecristi. En la Línea Noroeste, durante la historia reciente no se había visto una situación como la actual, en materia de daños a la producción bananera. Los predios inundados por las incesantes lluvias y el color amarillento que han comenzado a tomar las hojas de las plantas despejan cualquier duda que pueda existir sobre la cuestión.

El drama más parecido que se recuerda por aquí fue el provocado por las tormentas Noel y Olga a finales de 2007, pero la magnitud de los daños de aquella vez no se compara la con la actual.

La Asociación de Exportadores de Banano de Montecristi, (Asexbam), ubicada en Palo Verde, calcula que hay unas 112,000 tareas afectadas, o quizás más. Los daños a la producción bananera de las provincias Montecristi y Valverde se estiman, preliminarmente, en 3,000 millones de pesos. La Asociación Dominicana de productores de Banano (Adobanano) calcula -por otro lado- que en el noroeste, en general, los daños al sector bananero ascienden a 4,000 millones de pesos y que las tareas afectadas por las riadas suman 173 mil, según Elso Jáquez, ex presidente de la organización.

Si todas las tareas afectadas hubiese que sembrarlas de nuevo, habría que calcular un costo de 30 mil pesos por cada una, de acuerdo con cifras que manejan Ángel Rosario Viñas, propietario de Finca Juliana, y el ingeniero agrónomo Fabio Toribio, el gerente.

Ese costo que ambos señalan incluye todo el proceso de la producción, desde la colocación de la plántula en tierra hasta que ésta comienza a parir. Las estimaciones indican que más del 50% de las plantaciones inundadas no tiene otro camino que no sea el de la muerte. Las razones para que eso sea así son obvias: en lugares como Palo Verde hay parcelas con 25 días inundadas.

Los niveles de agua en la entrada del antiguo Batey Jaramillo son tan elevados, que los dueños de las propiedades de esa parte pasaron tres días sin poder llegar a ellas. Una de esas fincas es la Juliana, ubicada frente al batey que lleva el mismo nombre. El pasado viernes, Fabio Toribio tomó el riesgo de pasar en su camioneta entre los enormes charcos de agua y el lodo que parece no tener fin, y su atrevimiento dejó frutos. “Por fin, pudimos llegar al proyecto y verlo de cerca”, le dice Toribio al equipo de prensa de elCaribe, que también hizo el periplo.

La propiedad de Ángel Rosario Viñas no es una finca cualquiera. Es una que él compró y se dedicó a invertir cuando tenía 70 años de edad. Ahora, Rosario Viñas tiene 74, pero su espíritu hacia el trabajo es tan alto que no los aparenta. El productor-empresario no se ha limitado a esa actividad, sino que también incursionó en la ganadería. En ambas actividades es una referencia y un ejemplo de emprendimiento en el noroeste, cuando se habla de dedicación y esfuerzo.

Tanto Rosario Viñas como Fabio Toribio y otros productores de Montecristi resaltan la necesidad de que inversionistas se interesen en ir al campo a colocar sus capitales y de que para ello el Gobierno sea un facilitador. “Al campo lo que le falta es gente que tenga dinero, dispuesta a invertir”, dice Toribio, mientras conversa en un área en la que calcular cuántos mosquitos se pegan en el brazo o en el cuello de una persona por segundo, es una tarea imposible.

En Mao y en Montecristi los productores no están inconformes con la naturaleza por las lluvias que ha traído, pero sí con la forma en que se han hecho los desfogues de la presa de Tavera. “¿Cómo puedes tú decirme a mí que esto ha sido bien manejado, cuando los daños se ven por todos lados?” le pregunta uno de los grandes bananeros afectados de Montecristi a este periódico. La inconformidad del sector viene también por otro punto.

“Las autoridades de la generadora de electricidad le están dando prioridad a la generación eléctrica. Y por eso no quieren desfogar, para tener más agua con qué generar. Eso hace que se llene la presa y luego tienen que soltar agua de golpe, aunque se joda la agricultura de los que estamos aguas abajo”, indica Fabio Toribio. Y agrega:

“Tú no puedes aguantar el agua porque quieres generar electricidad y para ganarte unos cuartos… luego soltarla y que se joda el productor”.

Otra queja que tienen en Valverde y Montecristi es porque, según ellos, 12 de los integrantes del Comité de Manejo de Presas son del sector del área generadora de energía. “Eso hace que al momento de tomar una decisión, ellos se inclinen por la generación hidroeléctrica como prioridad, sacrificando la producción agrícola”, sostienen.

Piden se construyan las presas Ámina y Guayubín

Cuando en el noroeste hablan de la Empresa de Generación Hidroeléctrica Dominicana -Egehid- y de cómo ésta concibe el tema del agua, indican: “Esos tipos lo que están viendo son intereses….que por cada cien metros cúbicos que ellos sueltan dejan de percibir por lo menos 10 millones de pesos. Prefieren tener la presa llena y luego la sueltan de golpe”. El proyecto agrícola Juliana tiene una empleomanía que ronda unas 160 personas. A más del 70% de ellas habrá que retirarlas y se tomarán en cuenta en la medida que vayan necesitándose para las labores.

Para que situaciones adversas como las actuales no vuelvan a ocurrir, los productores de la Línea Noroeste recomiendan la construcción de la presa de Ámina y la presa de Guayubincito. Las aguas de ambas zonas entran al río Yaque del Norte por la zona de Mao, provincia Valverde. “Si tuviéramos esas dos presas esto que pasó no pasaría, siempre y cuando las presas estén bien manejadas. Tú tienes que en la actualidad, con el desfogue de la presa de Tavera, más el incremento de agua de los ríos, eso se mete a más mil metros cúbicos y sube a todos estos lados”, explicó uno de los afectados. Por otro lado, piden que el Gobierno tome en cuenta la extinción de la sigatoka en el proyecto La Cruz de Manzanillo.

Que los préstamos se hagan vía asociaciones

Los productores de Valverde y de Montecristi piden que junto a las instituciones que se encargan del manejo de la presa Tavera haya una representación de los productores de esas dos provincias. A los productores de las áreas afectadas les gustaría que los financiamientos que otorgue el Estado (si así lo hace) lleguen a través de las asociaciones de productores. Aseguran que eso es importante, porque favorece a los pequeños cultivadores, que cuando van a tomar prestado no tienen garantía, y por tanto no consiguen el dinero que requieren. La zona de Montecristi tiene entre cinco y seis agrupaciones de productores de banano, que entre todas tienen alrededor de mil cultivadores.

Desde el ámbito oficial, se informó que el Ministerio de Agricultura comenzó el fin de semana el proceso de evaluación de los daños causados por las inundaciones de predios agrícolas.