Tormentas y tormentos con la presa de Tavera


Este pasado miércoles, en horas de la noche, el presidente de la República, Danilo Medina, se reunió de emergencia en el Palacio Nacional con los funcionarios que tienen a su cargo el manejo de las presas, los pronósticos meteorológicos y la prevención y mitigación de desastres, reunión en la que también participaron los ministros de Agricultura y de Defensa, pues había pánico en la ciudad de Santiago de los Caballeros ante el excesivo crecimiento del nivel del agua en la presa de Tavera por las lluvias torrenciales que desde temprano caían sobre la zona de Jarabacoa y sus vecindades, y ante la inminente apertura de las compuertas del vertedor de Tavera para desaguar mucho caudal hacia el cauce del río Yaque del Norte y hacia la Línea Noroeste.

Hacía apenas dos días que el presidente Medina había visitado las comunidades de Mao, Palo Verde y Castañuelas, donde las plantaciones de banano habían quedado muy afectadas por los vertidos que desde la presa de Tavera se habían producido durante el fin de semana anterior y que habían inundado todas las zonas bajas de la Línea Noroeste, visitas donde el presidente había prometido ayudar a los agricultores afectados, por lo que para el presidente Medina era prácticamente inexplicable que agricultores que esperaban ayuda económica gubernamental fuesen a recibir nuevas inundaciones que complicarían las cosas, multiplicarían los daños y aumentarían los gastos gubernamentales necesarios para resarcir parte de los daños.

Y lo cierto es que la reunión de emergencia era válida y ameritaba tomar decisiones dolorosas, pues en un evidente interés por acumular agua para hidrogeneración y para los acueductos de Santiago y Moca, se había dejado que el nivel de la presa subiera hasta la cota 326 metros sobre el nivel medio del mar (msnm), sin percatarse que ello constituye un alto riesgo innecesario en momentos en que las condiciones meteorológicas son adversas para toda la región del Caribe, pues si bien es cierto que la cota máxima operacional del complejo Tavera-Bao es 327.50 msnm, esa cota sólo debe alcanzarse bajo condiciones meteorológicas de escasas precipitaciones pluviales, pero nunca bajo amenazas de lluvias torrenciales, y quienes no están muy familiarizados con la relación entre lluvias torrenciales, crecidas anormales y manejo de presas en emergencias, debieron leer la historia de la dolorosa experiencia del 11 de diciembre de 2007 cuando llegaba la tormenta Olga y las autoridades contradijeron y desoyeron nuestras advertencias hechas durante 10 horas anticipadas a través de la emisora Zeta 101, y justo a la medianoche, tal y como habíamos pronosticado en la Zeta 101, llovió torrencialmente, entró una crecida pico, abrieron las 6 compuertas de Tavera, inundaron a Santiago, y provocaron la muerte de unas 300 personas, aunque nadie fue procesado ni encarcelado por un desastre que pudo ser evitado si hubiesen tenido oídos para oír y buen juicio para entender.

Desde esa misma noche del miércoles se aumentaron las descargas de agua desde la presa de Tavera y de nuevo volvieron las inundaciones controladas con el vertido de unos 400 metros cúbicos de agua por segundo que se correspondía con la entrada de casi 480 metros cúbicos de agua por segundo; pero durante la tarde del día siguiente las cosas se complicaron cuando las lluvias se incrementaron en las cuencas de los ríos Jimenoa, Yaque del Norte y Bao, y la entrada de agua al complejo Tavera-Bao aumentó hasta los 800 metros cúbicos por segundo provocando una peligrosa crecida del nivel del agua hasta la cota 326.20 msnm, siendo necesario aumentar el vertido hasta los 500 metros cúbicos por segundo, con lo cual se agravaron las inundaciones en Bella Vista, en Rafey y en Cienfuegos de Santiago, así como en toda la Línea Noroeste, convirtiéndose todo aquello en un drama de inundación que todavía perdura en muchas de esas comunidades y en las plantaciones de banano, siendo necesario que el presidente Medina volviera al Cibao para visitar algunas zonas afectadas por las inundaciones.

Es evidente que la presa de Tavera se ha convertido en un serio tormento para la ciudad de Santiago de los Caballeros y para gran parte de la Línea Noroeste, estando claro que cada vez que hemos tenido lluvias torrenciales sobre la cuenca hidrográfica que alimenta a Tavera-Bao se ha esperado hasta el último momento para abrir las compuertas, lo que en cada caso se ha traducido en severas inundaciones para Santiago y para la Línea Noroeste, y si bien es cierto que en esta ocasión afortunadamente no hemos tenido pérdidas de vidas, como ocurrió en diciembre de 2007, no menos cierto es que en esta semana el presidente de la República, los funcionarios y los ciudadanos nos hemos llevado un tremendo susto porque las lluvias torrenciales y las inundaciones no pueden ser detenidas mediante decreto, y porque quienes conocemos las presas de nuestro país sabemos bien que bajo condiciones meteorológicas adversas la presa de Tavera no debe estar por encima de la cota 320 msnm, y que ha sido un innecesario exceso de confianza haber dejado que la presa de Tavera subiera hasta la cota 326.20 msnm bajo las actuales condiciones meteorológicas regionales, porque bajo esas condiciones lluviosas cualquier prolongada crecida pico que entre a la presa tiene que ser obligatoriamente derivada por el vertedor, creando un desastre en Santiago y en la Línea Noroeste. 

Ojalá que esta vocación de acumulación de agua para hidrogeneración no siga poniendo en peligro a la población.